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Soñadora, optimista, alegre y determinada, Sofía Terceros Arce encontró en Nueva York el escenario perfecto para transformar una pasión de toda la vida en una carrera profesional. Arquitecta de formación y actriz por vocación, ha construido un camino marcado por las artes escénicas, los viajes, la curiosidad y esa capacidad de lanzarse hacia nuevos desafíos sin pensarlo demasiado. Hoy, con una trayectoria consolidada y un amplio currículum de trabajos en teatro, cine y publicidad, continúa creciendo en una de las ciudades más competitivas del mundo, entre audiciones, rodajes, escenarios y nuevos personajes.

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Su vínculo con el escenario comenzó muy temprano. A los seis años empezó ballet y desde entonces las artes escénicas se convirtieron en parte esencial de su vida. Durante su etapa escolar participó constantemente en grupos de baile, festivales y competencias, llegando a obtener importantes reconocimientos. Uno de los recuerdos que marcó sus primeros pasos en el teatro fue su participación en “Anhelo del Corazón”, junto a la compañía chilena La Gracia y bajo la dirección de Paulina García, presentada durante el Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra.

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Aunque las artes ya estaban presentes en su historia, Sofía decidió estudiar Arquitectura y se trasladó a Suiza, donde vivió durante casi una década. Con el tiempo comprendió que aquella etapa profesional había sido más un paréntesis que un alejamiento definitivo de su verdadera vocación. Mientras trabajaba como arquitecta volvió a acercarse al escenario, participó en el musical Steam Heat junto a la compañía Close Encounters y filmó un cortometraje que terminó despertando nuevamente aquella necesidad de actuar.

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Nueva York apareció entonces como el siguiente gran movimiento. Primero llegó para realizar un curso intensivo en The American Academy of Dramatic Arts, institución por la que han pasado figuras como Grace Kelly, Robert Redford y Jessica Chastain. La experiencia terminó de confirmar hacia dónde quería dirigir su vida. Más adelante realizó un conservatorio de dos años en The Lee Strasberg Theatre & Film Institute, consolidando su preparación y convirtiendo a la ciudad en su nueva base profesional.

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Desde entonces, Sofía ha desarrollado una carrera con experiencias que reflejan versatilidad y constancia. En publicidad trabajó con CeraVe y colaboró con BoldVoice, una aplicación para aprender inglés cuya campaña alcanzó a más de un millón de personas a nivel mundial. En cine protagonizó The Jade Stallion, dirigido por Devon Johns, y también Nuestra Ausencia, bajo la dirección de Álvaro Panozo. Su currículum se complementa además con proyectos teatrales y producciones audiovisuales que han ido fortaleciendo su presencia dentro de la industria.

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Nuestra Ausencia tuvo para ella un significado especialmente personal. En el cortometraje interpreta a Vilma, una joven boliviana que vive en Nueva York y debe enfrentar desde la distancia la enfermedad terminal de su madre. La nacionalidad específica del personaje hizo que Sofía conectara inmediatamente con la historia y con muchas de las emociones que acompañan la experiencia de vivir lejos del país de origen. En teatro también protagonizó Uncertainty, presentada dentro de las Short Play Series en Caveat, con funciones a sala llena y transmisión internacional.

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Construir una carrera como actriz en Nueva York implica convivir diariamente con audiciones y procesos de selección. Sofía se mueve principalmente a través de plataformas profesionales como Backstage y Actors Access, desde donde accede a castings para diferentes producciones. Para ella, la competencia forma parte del oficio, pero también lo hace la comunidad. Ha encontrado artistas generosos con quienes comparte conocimientos, experiencias e incluso sesiones de preparación para audiciones, convencida de que crecer junto a otros hace el recorrido mucho más enriquecedor.

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Su mirada artística también está profundamente vinculada al movimiento. Continúa entrenando su cuerpo con yoga, sedas aéreas y clases de flamenco, mientras encuentra inspiración en figuras como Pina Bausch, Meryl Streep, Al Pacino, Daniel Day-Lewis, Robin Williams y Cate Blanchett. El drama es uno de los géneros con los que siente mayor conexión y disfruta especialmente interpretar mujeres fuertes, personajes con personalidad definida y universos alejados de su propia forma de ser. A la vez, encuentra un desafío especial en la Commedia dell’arte, una forma de teatro italiano del siglo XVI basada en el uso de máscaras, la expresividad corporal y una técnica física precisa, disciplinas que conectan naturalmente con su formación y su pasión por el movimiento

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Vivir en Nueva York significa para ella llevar una rutina en constante transformación. Sus días pueden combinar gimnasio, clases, ensayos, preparación de personajes, audiciones y jornadas completas en un set. Hay semanas intensas y otras de mayor tranquilidad, pero Sofía entiende que el trabajo de una actriz continúa incluso cuando no hay una producción en marcha. Mantenerse activa, aprender, entrenar y seguir presentándose a nuevos proyectos son parte de una profesión que considera prácticamente de tiempo completo.

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Más que perseguir la fama, Sofía ha construido su propia definición del éxito: poder vivir haciendo lo que ama. Sueña con trabajar junto a grandes directores y actores, descubrir nuevas culturas a través de sus proyectos e interpretar personajes que la obliguen a desarrollar habilidades y explorar territorios desconocidos.

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Su historia habla de movimiento, curiosidad y decisión, pero sobre todo de la valentía de regresar a aquello que siempre estuvo presente. Para ella, cada personaje representa la posibilidad de experimentar otra realidad y, en esa búsqueda constante, seguir viviendo muchas vidas dentro de una sola.

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Fotógrafo: Charles Paris