Juliana Barrientos es la protagonista de nuestra portada de mayo, científica de formación, políglota, madre de Irina y una mujer que construye desde el amor y la autenticidad. Miss Bolivia 2024 y parte del Top 12 de Miss Universo, hoy vive una nueva versión de sí misma desde la maternidad, mostrando una faceta auténtica, cercana e inspiradora que conecta desde lo real. En esta entrevista abre su corazón para hablar de maternidad, sueños y el poder de ser una mujer que no renuncia a ninguna de sus versiones.
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Una reina que trasciende la corona
Juliana no es solo una de las doce finalistas del Miss Universo 2024. Es una mujer que ha sabido convertir cada experiencia en un peldaño hacia algo más grande. Nacida bajo el signo de Piscis, el 10 de marzo, se define como resiliente, soñadora y profundamente familiar. Disciplinada, empática y perseverante son las cualidades que la sostienen, aunque también reconoce que el perfeccionismo, el sobrepensar y la dificultad para delegar son sus batallas internas. Lejos de esconderlas, las abraza como parte de su proceso de crecimiento.
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La ciencia y el corazón: sus verdaderas pasiones
Detrás de la corona y los reflectores hay una mujer apasionada por la ciencia, la lectura y el aprendizaje constante. Habla cinco idiomas y disfruta viajar para conectar con otras culturas. Pero si hay algo que la desborda de amor, es su rol como mamá. Le apasiona inspirar desde su experiencia real y construir puentes genuinos con las personas que la siguen. Para ella, la belleza siempre ha ido de la mano con la preparación y el propósito.
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Cuidarse desde adentro hacia afuera
Su rutina de bienestar no sigue fórmulas rígidas ni extremas. Juliana cree en el equilibrio: toma mucha agua, descansa lo que puede y se alimenta de forma consciente sin obsesionarse. En el cuidado de la piel es constante con la limpieza, la hidratación y el protector solar. En cuanto al ejercicio, prefiere las rutinas funcionales y las caminatas. Pero después del embarazo aprendió algo fundamental: escuchar a su cuerpo. Con una bebé de cuatro meses que aún la despierta en las madrugadas, se exige lo justo y se regala paciencia.
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Maternidad: el viaje que lo cambió todo
La llegada de Irina transformó su vida por completo. Juliana descubrió una fuerza que no sabía que tenía. La maternidad, dice, es un proceso intenso, lleno de amor, aprendizaje y crecimiento. Sus momentos favoritos son los más simples: cuando amamanta a su hija y cuando la bebé la mira y le sonríe. «Es increíble cómo un ser tan pequeño puede darte tanta paz y motivación», confiesa. Organiza su agenda alrededor de su hija y la lleva consigo siempre que puede, porque quiere que Irina crezca sintiendo el amor y la presencia de su mamá.
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El post parto real: sin romantizar
Juliana habla con honestidad sobre una etapa que muchas veces se idealiza. El post parto, explica, es físico, emocional y mental. Ser mamá en el extranjero, sin red de apoyo, la enfrentó a una vulnerabilidad que pocas veces se menciona. «Hay días hermosos y otros difíciles, y está bien pedir ayuda, llorar o sentirse cansada», afirma. Su mensaje es claro: las mujeres necesitan más empatía y menos presión en esa etapa. Ella misma sigue aprendiendo a equilibrar a la mamá y a la mujer, convencida de que cuidarse a una misma es también una forma de darle lo mejor a su hija.
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Autenticidad como brújula
En las redes sociales, Juliana encontró un espacio para conectar de verdad. Empezó compartiendo fragmentos de su vida y la gente respondió a esa autenticidad. Hoy usa sus plataformas para motivar, acompañar y dejar mensajes que puedan ayudar a otros. Más allá del modelaje y los eventos, tiene proyectos personales en marcha relacionados con la ciencia, la comunicación, la maternidad y la moda. Su objetivo: construir proyectos con propósito que realmente conecten con las personas.
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Autenticidad como brújula
En las redes sociales, Juliana encontró un espacio para conectar de verdad. Empezó compartiendo fragmentos de su vida y la gente respondió a esa autenticidad. Hoy usa sus plataformas para motivar, acompañar y dejar mensajes que puedan ayudar a otros. Más allá del modelaje y los eventos, tiene proyectos personales en marcha relacionados con la ciencia, la comunicación, la maternidad y la moda. Su objetivo: construir proyectos con propósito que realmente conecten con las personas.
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Moda, pasarela y recuerdos del Miss Universo
Desde muy joven, Juliana sintió afinidad por el modelaje y los concursos de belleza, espacios donde encontró una forma de expresión y también una oportunidad para demostrar que la belleza puede ir acompañada de preparación y disciplina. Aunque disfruta tanto las fotos como la pasarela, asegura que desfilar le transmite seguridad, fuerza y libertad. Su estilo se define como femenino, elegante y moderno, inspirado en mujeres con presencia y autenticidad. Sobre su paso por Miss Universo, guarda uno de los recuerdos más especiales de su vida: compartir con mujeres de distintas culturas y emocionarse al poder hablar los cinco idiomas que domina en un mismo espacio.
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