La noche de lanzamiento de AION i60 de GAC Bolivia se vivió como un pequeño club secreto, casi a oscuras, hasta que una cortina se abrió y dejó ver un entorno tecnológico que se movía con la expectativa de la gente. Entonces, los avatares de IA tomaron el centro de la escena y transformaron la espera en sensación: esa idea de “premium inteligente” dejó de ser un concepto y se sintió, casi como si el futuro hubiera entrado al lugar para presentarse.
Con el AION i60, la experiencia no solo mostró un nuevo paso, sino una nueva manera de entender la electrificación, con una lógica que parecía conectarlo todo: transición, intuición y diseño en un mismo gesto. Al final, la propuesta quedó clara y cercana—no era el cierre de un evento, sino el inicio de algo mayor—y la gente salió con la misma certeza de que presentar el futuro también podía sentirse, latir y sorprender en tiempo real.
























