Como personas, nos encontramos en ciertas situaciones de quiebre en la familia, y constantemente tenemos el poder de que tanto otorgar, profundizar y esquematizar estos “quiebres” si bien existen actos dentro de la familia que pueden llevar la problemática a un ámbito más político, nos queremos centrar en un proceso de perdón para una mejora y sanación interna, que está herida no nos siga influyendo. No solo se busca tratar de llevar una mejor relación familiar, si no que esta no afecte otros aspectos de nuestra vida, como ser nuestra personalidad, identidad, amigos y pareja.

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Primero, algo de teoría y comprensión, para la psicología actual el perdón se puede manifestar de tres formas:

– El perdón episódico: Está relacionado con una ofensa particular dentro de una situación concreta.

– El perdón diádico: Es la propensión de perdonar dentro de una relación, como puede ser una pareja o una familia.

– El perdón disposicional: Son rasgos de la personalidad de una persona, su disposición a perdonar a medida que pasa el tiempo y a través de diferentes situaciones.

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Lo primero que podemos observar es que tipo de perdón es nuestra fortaleza y cual es el que más nos cuesta ejercer. De acá en adelante podremos estar pensando en qué acciones, palabras o eventos deberíamos potenciar para enmendar el vínculo de manera externa, pero sobre todo interna.

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Los ejercicios más útiles para realizar un perdón poco a poco son los siguientes:

  • Reconoce las emociones, aceptarlas, proyectarlas como si las estuvieras quitando de tu cuerpo, imagina a la persona ahí y escribe o habla todo lo que tienes por decir, luego habla de las cosas que te gustaria escuchar, identifica lo que sientes y así pasarás al segundo paso.
  • Trata de identificar que tuvo que pasar esa persona para hacerte este daño que no comprendes que realizó, como fue su vida, sus amistades, su crianza, los conceptos y traumas que vivió, que lo llevaron a ejercer estos comportamientos en su relación.
  • Por último perdona a la persona, por tu libertad, por quitar el agobio y continuar sin encasillar, Aquello malo que se hizo ha acabado pasando aquello de lo que nuestra conciencia no se puede desprender. Asumir la responsabilidad de lo sucedido es de valientes y debemos enfrentarnos a lo que ello conlleve.
  • Pero sobre todo, lo más importante es permitirnos sentir, expresar y comunicar, la salud mental tanto de nosotros como las de nuestras relaciones familiares es de suma importancia, podemos generar un ciclo mejor o apartarnos del mismo con limitaciones, es cuestión de dar ese paso, de sanar, perdonar, amar…

 

“La decisión de perdonar o no está en quien se ha sentido ofendido, y se puede introducir a nivel terapéutico siempre y cuando el paciente lo decida libremente. Por tanto desde esta visión el perdón puede ser tanto positivo como negativo, dependiendo del contexto donde se produzcan los hechos” (A, Ferras, 2018).
 Modelos:  Julia Maria y Caio Hurtado – Tema y Redacción: Renato Antelo – IG: @renato_antelo